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ORATORIA

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A continuación, presentamos un breve resumen del material proporcionado en el Curso Taller de Oratoria llevado a cabo el mes de julio de 2007, organizado por el Círculo de Estudio e Investigación Jurídica “DI DIRITTO – A MAXIMIS AD MINIMA” y dictado por el profesor Christian Salas Beteta.

1. La Oratoria

Es el arte de hablar con elocuencia. Es decir, la facultad de expresarse con eficacia para deleitar, conmover o persuadir. La elocución es el modo de usar bien el lenguaje, merced a la buena distribución de palabras y conceptos.

La Oratoria en la actualidad es un requisito indispensable para los profesionales en abogacía. Ciencias de la comunicación, docencia,... y para las demás carreras como la ingeniería, economía, contabilidad, entre otras, es un plus adicional, es un valor agregado al profesional.

1.1. Distinción entre Discurso y Exposición

a) El Discurso.- Tiene por fin tratar de mover masas, inducir a la gente a hacer algo, convencerlos de que lo que se les dice es cierto. En un discurso se apela al sentimentalismo del público, ello, pues, determinará la posibilidad de dirigirlos.

Presenciamos discursos en los mítines políticos, en ceremonias religiosas, manifestaciones, homenajes, etc. Comúnmente son empleados por líderes políticos, líderes religiosos, entre otros.

b) La Exposición.- Consiste, simplemente, en transmitir conocimientos, información sobre determinado tema. La finalidad de la exposición es que el público entienda lo que estamos diciendo (para que esto suceda, obviamente, el expositor tiene que lograr su atención).

Para entender lo que es una buena exposición consideramos dos aspectos principales: el Expositor y la Exposición.

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2. EL EXPOSITOR

2.1. Presencia.- Debe de lucir presentable al momento de su exposición, esto, porque demuestra respeto al público presente.

2.2. Tono de Voz.- Debe de utilizar un tono de voz alto (esto no significa que debe gritar), y claro.

2.3. El poder de la Mirada.- Debe de tener siempre presente dirigir y mantener la mirada hacia el público (dirigir la mirada hacia distintos puntos del público, sin exagerar los movimientos de la cabeza). Esto es importante, ya que nos ayuda a llamar la atención del público y a controlarlo. “Aquél que se siente observado, se siente controlado” .

2.4. Naturalidad.- El expositor debe de lucir natural al momento de su exposición, no mostrar signos de nerviosismo. No hay razón para estarlo, excepto la vergüenza pública, pero como se dice: “la vergüenza sólo se pierde con una primera gran vergüenza”.

Aquí trataré de compartir algunas de las pautas para manejar esto. Para muchos de nosotros (incluyéndome) al principio nos resulta muy difícil perder el miedo ante el público numeroso, el remedio parcial ante esto es el aparentar serenidad en aquel instante que se nos hace eterno. Debemos, pues, desde ahora aprender a controlar nuestras emociones.

¿Y cómo lograremos causar la apariencia de naturalidad? Para ello realizaremos, mientras hablamos, movimientos corporales, tales como: el movimiento de la mirada, como dijimos anteriormente; el movimiento de las manos, ya sea para guiar la vista del público o para poner énfasis en algunas partes de la exposición, todo esto con el fin de llamar la atención del público; podemos además, utilizar los objetos que estén a la mano, un lapicero, nuestros anteojos, papeles, ajustar disimuladamente la corbata (repito, todo sin exagerar).

2.5. Serenidad y Lenguaje Corporal.- Señores, recomendable es que, durante su exposición, no se alteren. Por más hostil que sea el público, no eleven las manos por encima de la cabeza, no se agachen, y sobretodo, no mantengan las manos demasiado tiempo dentro de los bolsillos del pantalón, porque esto es signo de nerviosismo. Y, si se nos permite, podemos caminar suave y disimuladamente por el estrado, sin desatender la mirada hacia el público.

2.6. Carisma.- Todos estos requisitos podemos adquirirlos, practicarlos y perfeccionarlos, pero hay un factor importantísimo para que el público nos catalogue como buenos expositores, ese factor es la simpatía, el ángel, el carisma o charismata (que proviene del griego). Aquel don espiritual que nos hace agradables y simpáticos hacia los demás.

Hay tres tipos de carisma: el carisma natural, el carisma social y el carisma del poder.

a. Carisma Natural. Los que tienen niños cerca, sean sus hijos, hermanos, etc., habrán notado que siempre hay uno que los convoca y organiza para jugar a la pelota, hacer travesuras, en fin,... pues ese niño está desarrollando un carisma natural.

b. Carisma Social. Cuando una persona dirige a un grupo de protestantes, cuando ese individuo se convierte en un líder sindical, cuando ese individuo defiende los intereses de un grupo de personas, decimos que posee un carisma social.

c. Carisma Político o del Poder. Los dos tipos de carisma expuestos son inherentes al individuo, pero existe uno que puede ser adquirido, estamos hablando del carisma del poder. Por medio del cual, ganaremos el afecto de la gente cuando a mayor poder, grado o autoridad más humilde sea nuestro comportamiento.

Mantengamos o mostremos siempre humildad. Ello no implica debilidad o falta de carácter, por el contrario, significa poder. Como habrán notado, existe un elemento común en las personas que muestran alguno o todos los tipos de carisma, ese algo en común es el liderazgo. Aquel hombre carismático es quien puede dirigir y convencer, es aquel hombre líder por naturaleza y, pues, ustedes tienen que orientarse a eso en su profesión: destacar y ser líderes en su especialidad.

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3. LA EXPOSICIÓN

3.1. Conocimiento del Tema. Para lograr una buena exposición es indispensable tener pleno conocimiento de lo que transmitiremos al público, debemos de estudiar el tema, analizarlo, comprenderlo y sacar nuestras conclusiones, sin embargo, es recomendable que no expongan lo que ustedes creen o lo que les parece, sino lo que el autor propone, su versión personal o interpretación de la obra irá al final, en las conclusiones. Alejen su criterio de subjetividades, emociones, convicciones religiosas o apasionamientos políticos. Mientras más objetivo sea su análisis mejor será su desempeño académico.

Cosa distinta es el discurso, como ya veremos más adelante.

3.2. Elaboración de la Exposición. No basta con leer un libro o sacar un simple resumen de un par de separatas, tenemos que preparar nuestra exposición, estructurarla, darle una forma, de manera que sea fácil para el público comprenderla. Tenemos que preparar desde la forma en que nos presentaremos (saludo) hasta el modo en que concluiremos.

Importante, no se acostumbren a ser memoristas. El uso de la memoria juega un rol importante, es cierto. Sin embargo, en la medida en que vayamos aprendiendo y perfeccionando nuestra habilidad oral, iremos dejando de lado la memoria, para dar lugar a nuestros conocimientos, que viene a ser el conjunto de ideas aprendidas.

3.3. Identificación del Público Receptor. Para elaborar nuestra exposición es necesario saber a qué clase de público nos vamos a dirigir. Es importante determinar qué le interesa al público o al Jurado o al Catedrático que nos evalúa.

3.4. La Improvisación. A pesar de lo expuesto, en ocasiones, por más preparados que estemos y sobretodo cuando recurrimos a memorizar partes de la exposición, se nos presenta lo que los estudiosos denominan el espacio en blanco, aquél estado en el que la mente se bloquea por completo, no recordamos absolutamente nada ni atinamos a decir palabra alguna. Pues previendo ello, es recomendable preparar aparte de nuestra exposición, un breve resumen relacionado al tema, conocido como Improvisación.

Créanme que esto les será de gran ayuda cuando se pierdan en la exposición, sea por distracción o cualquier otro hecho que perturbe su desarrollo. En la medida en que vayamos adquiriendo mayor experiencia, la elaboración de un tema de auxilio será innecesaria, pues como dije anteriormente, nuestros conocimientos se encargarán de cubrir todo vacío. Tengan en cuenta que cuando la exposición es extensa, podemos amenizarla, esto no significa que se pongan a contar chistes, una exposición se ameniza con ejemplos o con anécdotas.

3.5. Brevedad. Y por último, siempre (sin importar el tipo de público) corremos el riesgo de aburrirlos, por lo que es recomendable realizar una exposición poco extensa, hacerla interesante, hacer comentarios puntuales y dar a conocer las conclusiones.

Gracias por su gentil atención.




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NOTAS DE BÚSQUEDA: ORATORIA - CURSO TALLER DE ORATORIA - APRENDA A HABLAR EN PÚBLICO - EL ORADOR - LA EXPOSICIÓN - EL EXPOSITOR - EL DISCURSO - ORATORIA Y DERECHO - ELABORACIÓN DEL DISCURSO - PAUTAS PARA HABLAR EN PÚBLICO.


Círculo de Estudio e Investigación Jurídica
DI DIRITTO - A MAXIMIS AD MINIMA


Enviado por: Christian Salas el 25-09-2007 | 18:18 | Perfil

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